La vida la comparo con una gran plaza de toros.
Se pasa uno la mayor parte de el tiempo dando capotazos para un lado y para otro.
Seguro que si me dedico a torear no soy tan buena.
Mi mejor faena es cuadrar, no sin antes dar unos cuantos muletazos.
La verdad es que no soy nada taurina, entiendo muy poco, pero esta comparación ronda y ronda mis pensamientos.
Parar es detenerse, considerar, meditar ( eso a veces,cuando mis impulsos no me delatan) con prudencia y no dejarse llevar por los acontecimientos ( eso lo he aprendido a fuerza de tiempo, aunque cuesta "un bastante").
Mandar.....eso lo llevo peor, cuesta llevar las riendas para sortear los peligros y saber estar en los terrenos comprometidos, pero procuro mantenerme, aún con el miedo en el cuerpo.
Templar, poner calma en la tempestad, serenar en la agitación, silenciar tanto ruido. Las situaciones pueden desbordar y cuesta serenarse lo cual resulta "alto" difícil controlar la situación. Respira hondo y cuenta hasta trés. !No siempre lo consigo! decididamente soy algo impulsiva,lo que me ha llevado a tener que dar marcha atrás.....aunque el coraje para rectificar también es importante ( !claro siempre que el toro no te pille!).
Como el toro pasa por la pica, también en la faena de la vida pasamos por la pica de el sufrimiento. La vida nos enseña siempre y hay que aprender a sacar lo positivo de todo. No vale replegarse, hay que "tirar p´alante".
Torear con ambas manos ! a veces hace falta un poquito de mano izquierda!.
Como en la vida, engaños, querencias y largas cambiadas.
También tiene su parte de fiesta: amigos, música, sol, arena, caballos.......como la vida misma.