No se trata de un cuento ni una invención....Entre la gran cantidad de libros, archivadores, cartas, carpetas....antiguallas, encontré, ojeando todo este guirigai una revista del 1970. !Un consultorio matrimonial!.
!Porque, entonces los hombres tambien consultaban!.
Pero el machismo en este caso chulesco ,estaba patente y !de qué manera!.
Un sufrido esposo, necesita del consejo de esta señora,que se dedicaba a contestar preguntas incesantes en este juego de nunca acabar.
Querida Ann Landers: Esta carta no es un mero y fatuo alarde de masculinidad triunfante.
Me parezco a Paul Newman, y esta semejanza hace de mi vida una calamidad.
Tengo treinta años y soy muy felíz en mi matrimonio, que he visto bendecido por tres hijos.
Soy católico practicante. La chica del ascensor me baja hasta el sótano, oprime el botón de parada, me devora con los ojos y se insinúa del modo menos disimulado.
La señorita que cuida de mis hijos las noches en que mi mujer y yo salimos, se empeña en que le dé un beso de despedida cuando la llevo a su casa muy tarde.
Si me acerco al mostrador de una cafetería me rodea un enjambre de muchachas pidiéndome autógrafos.
Ayer mi mujer me vió tomando una taza de café con una guapa compañera de oficina, que me ha estado persiguiendo últimamente. Temo que cualquier día una nubecilla empañe la clara felicidad de mi hogar.
Tenga la bondad de aconsejarme.
_ Un caso de confusión de identidad_
Querido caso: ¿Por qué no se arma usted, como un domador, de una silla y un látigo? ¿O se cala unas gafas negras y un peluquín?
Un hombre hecho y derecho, de treinta años, que no quiere verse arrastrado por provocativas damiselas a situaciones comprometidas y vedadas, sabe muy bien cómo zafarse de ellas, sin apelar a mis consejos. Así es que, señor mío, dejémonos de disimulos.